El verdadero antienvejecimiento no empieza con cremas, sino en las células. Un aporte óptimo de micronutrientes esenciales a las mitocondrias favorece la energía celular, promueve la regeneración y puede contribuir a una tez visiblemente más fresca. La nutrición celular actúa cuando el cuidado externo de la piel alcanza sus límites, para una luminosidad natural desde el interior.